Diario Parrillero

Cuál es la mejor parrilla para departamento según el espacio del balcón

Cuál es la mejor parrilla para departamento según el espacio del balcón chico

El viento que baja por Rivadavia apaga un fuego chico en diez segundos si no lo tapás.

Esa es la primera cosa que hay que aceptar antes de pensar en marcas o en diseños. Un departamento no es una quinta: el espacio manda, y manda en kilos, en metros y en el humo que se te escapa hacia la ventana de al lado. El asado urbano tiene sus propias reglas, y la primera parrilla para departamento que compres tiene que respetarlas antes de que el consorcio te las recuerde.

Cuánto peso aguanta realmente un balcón chico

Soldadura artesanal de una parrilla de hierro pensada para balcón chico de departamento

Un balcón estándar en los edificios viejos de esta zona soporta entre 200 y 300 kilos por metro cuadrado. Suena a mucho hasta que empezás a sumar.

Una parrilla premoldeada chica, de las que se ven en los corralones, pesa unos 350 kilos aunque mida apenas ochenta centímetros de ancho. Todo ese peso cae concentrado en cuatro patas, no repartido en el piso.

No soy arquitecto ni ingeniero civil. Esto es un consejo de alguien que no quiere escuchar que se partió una losa, no un dictamen técnico: antes de meter una mole de ese tamaño en un balcón, hay que consultar a un profesional de la construcción o revisar el reglamento de copropiedad.

El ángulo de hierro, en cambio, pesa lo que tiene que pesar. La soldé con Ramiro, mi cuñado —mecánico de oficio, maneja el soplete mejor de lo que yo nunca voy a manejarlo—. Es liviana, firme, y se puede correr sola para limpiar debajo.

El tema del fuego: la distancia mínima recomendada a cualquier material inflamable es de 50 centímetros. En un balcón angosto, esa distancia es un lujo, hay que pensar bien dónde va la bolsa de carbón y dónde la tabla de cortar.

En el grupo de Telegram de asadores de balcón, Gastón —de Rosario, con un balcón tan chico como el mío— preguntó una vez cuánto aguantaba el piso antes de que el consorcio mandara una carta documento. Contesté lo que sabía. A los cinco minutos ya tenía otra pregunta, como siempre.

El humo manda más que el tamaño

El enemigo real del asado en departamento no es el carnicero que te vende gato por liebre. Es el humo que se cuela en el lavadero de arriba.

Probé usar leña de quebracho una vez, porque sobraba de la quinta de mi viejo. Terminé pidiendo disculpas por el humo denso que se metió en la ventana de un vecino. La leña, en la mayoría de los reglamentos de edificios de esta zona, está directamente prohibida por el riesgo de chispas.

Después de eso probé acelerar el carbón rociándolo con alcohol para que prendiera más rápido. Mala idea: el fuego saltó parejo durante un segundo y después quedó todo desparejo, con zonas ya grises y otras todavía negras. Terminé esperando el mismo tiempo que si no hubiera usado nada.

Cuando el carbón queda realmente parejo, la cosa se nota distinta: la grasa del vacío cae como una llovizna fina sobre la brasa, no en chorros que hacen saltar todo para arriba.

Ahí entran las parrillas con tapa. Reducen la dispersión de humo hasta en un 40% respecto a las abiertas, según lo que vengo leyendo y viendo en la práctica. La tapa no es solo para que la carne quede más tierna, es el filtro de paz con el consorcio.

Parrilla con tapa negra que reduce el humo del asado urbano en un balcón de edificio

Si querés meterte más de lleno en el tema del combustible, lo que compres importa tanto como la parrilla en sí: hay carbones que saltan menos y prenden más parejo. Dejé algo escrito sobre qué tipo de carbón comprar para una parrilla de balcón pequeña que te puede evitar varios de estos líos con los vecinos.

Una parrilla grande, aunque suene al revés

Mi lógica de técnico de mantenimiento choca bastante con lo que te dicen en los locales de camping. Ahí siempre te quieren vender la parrilla más chica porque supuestamente tenés poco lugar.

Es un error. Aunque parezca lo obvio para un balcón angosto, una parrilla un poco más grande facilita mucho más el control térmico que una chiquita.

Si la parrilla es un cuadradito de treinta por treinta, la carne queda siempre arriba de la brasa. No hay zona fría, no hay dónde correr el chorizo si se empieza a arrebatar.

Necesitás ese margen para manejar el calor directo y el indirecto por separado: una zona para sellar fuerte y otra donde el vacío se termine tranquilo, algo entre cuarenta minutos y la mitad del partido, según sople el viento. Esa diferencia entre las dos zonas es la que separa un asado decente de un pedazo de suela quemada.

Vacío cocinándose en una zona de la parrilla de departamento con espacio libre para mover la carne

Roque, mi mestiza, se corre sola al rincón donde no llega el calor en cuanto ve que prendo el carbón, pero se queda lo bastante cerca para si cae un pedacito de grasa por descuido.

Elegí la parrilla según el balcón chico que tenés

Si tenés un balcón francés, ni lo intentes con carbón: ahí vas directo a la eléctrica. No es lo mismo, ya sé, pero es mejor que nada.

Para un balcón angosto pero con algo de profundidad, la parrilla móvil con ruedas es la que mejor funciona, la vas rotando según de dónde venga el viento ese día.

Las de colgar, esas que se agarran de la baranda, me dan desconfianza. Vi una ceder una vez y casi termina en tragedia en la vereda de Rivadavia. Prefiero algo con patas sólidas, de caño estructural, que no se muevan con nada.

Si te sobra lugar, hasta podés animarte a amasar ahí mismo. Un sábado al mediodía probamos unas prepizzas, y me sirvió bastante el dato de cómo estirar masa de pizza a la mano para cocinar a la parrilla, porque en el balcón no hay mesada para el palo de amasar.

Limpiar sin inundar al vecino de abajo

Perra mestiza color canela esperando junto a la parrilla del balcón chico

Limpiar la parrilla en un departamento tiene su propio problema: no podés manguerear nada porque inundás al de abajo. El agua con grasa es lo peor que le podés tirar a un vecino.

Uso un cepillo de alambre apenas termino, cuando el hierro todavía está tibio, la grasa sale más fácil así. Después, un papel de diario y listo.

La ceniza va con una palita a una bolsa de consorcio, nunca por el desagüe del balcón. Tapás todo el edificio y terminás llamando al plomero por algo que se pudo evitar con dos minutos de paciencia.

Cuando el carbón tarda en prender me dan ganas de volver a la leña. Me acuerdo del humo en el lavadero y se me pasa rápido.

En zonas donde el reglamento es más flexible, se puede sumar algún trozo de leña de frutales solo para dar gusto, con cuidado. Hay más sobre esto en cómo elegir la mejor leña para asado en parrilla de balcón, para quien tenga un último piso o un patio más grande.

Asado urbano servido en tabla de madera sobre la baranda de un departamento

La parrilla se enfría rápido. El hierro vuelve a estar frío al tacto bastante antes que el cemento del balcón, que guarda el calor un rato más. Si no llueve, el sábado que viene prendemos de nuevo.

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